Pintura y Música

travelling to a far galaxy through a black hole

La rana

Hace años, paseando junto al rio de mi pueblo en primavera, ensimismado y pensando, quien sabe ya en qué tras tanto tiempo, fuí a dar con una umbría para mi desconocida. Había paseado por esa parte del del río muchas veces antes, pero me vi sorprendido por ese nuevo lugar. Tranquilo y abrigado del aire. Ningún ruido, excepto el rumor del agua turbaba su paz. Las hojas de los árboles, sauces, si no recuerdo mal, lo protegían de los rayos del sol de mediodía. Como llevaba una novela de ciencia-ficción decidí dejarme caer en el suelo y leer un rato. No se cuanto tiempo llevaba leyendo al oir el primer CROAC. Clarísimo, muy cerca de mi. Se repitió enseguida, CROAC, esta vez a unos 40 cm de mi oreja. Muy despacio miré hacia allí y en efecto; una preciosa rana, grande como una paloma y de un verde brillate me miró a los ojos con descaro y soltó otro ‘croac’. Estuve a punto de incorporarme de un salto, a pesar de lo cual mi rana permaneció inmutable y repitió su grito: CROAC. Algo confuso comencé a pensar si no estaría soñando. Claro! me habia dormido y estaba soñando. Me levanté de un salto, con lo que el libro se cayo al sulo con estrépito, y me volví para comprobar que ya no había rana. Horror; seguía allí, y me miraba desde el suelo, y croaba! CROAC!. Ahora si estaba confundido. Llevaba yo ya mas de 6 años sin fumar hachís y nunca fuí propenso a alucinaciones, todo esto me planteaba un gran problema. Como soy algo bruto, agarré una rama de encina que había en el suelo y sin pensarlo dos veces atizé a la rana un buen estacazo. Vano intento, fué mas rápida que yo y esquivó mi agresión. Lo peor fué que esta vez su croar cambió a algo así como CROOUAR alargado y lastimoso y me parecio ver una expresión de tristeza en sus ojos que no dejaban de mirarme con fijeza. Cambié de táctica y me alejé a toda velocidad de aquel sitio. Inútil, me seguía a saltos y croando lastimeramente. Por fin, intrigado, me acerque al bicho, me agache frente a ella, y me tendí en el suelo, para estar a su altura y poder contemplarla mas de cerca. No se asustó, es más, cuando estuvo frente a mí, como a 20 centímetros, su croar se hizo dulce y melodioso, mas largo y menos estridente, como si me hablara. Pasó un largo rato y yo empezaba a dormirme arrullado por la melodía de aquella estraña rana, os aseguro que era algo dulcísimo, embriagador. Empecé a recordar aquel cuento de la princesa que besa a la rana, que era un principe encantado. Comencé a soñar si no sería una hermosísima princesa encantada aquella rana. Y la rana parecía confirmar mi sueño, se iba acercando a mi boca poco a poco, cada vez con un croar mas dulce y mas tierno. Faltaban escasos milímetros para el beso cuando recordé: PRINCIPE. Salí corriendo, esta vez perpendicular al rio para alejarme mas deprisa. Me quede con una duda: Princesa o Principe?
Nunca lo sabré, cada año vuelvo por allí, pero no encuentro aquel rincón umbrío.

2008·May·11 Publicado por joseluisgallego | Cuento | , | 3 comentarios