Villafranca del Bierzo
Volvemos de Galicia, vamos hacia los 40º desde un paraiso de 17-25º.
Paramos para comer en Villafranca del Bierzo, a pleno sol y con 42º en algunos momentos. Nos sentamos bajo un toldo a la derecha de la plaza, a la izquierda da el sol y sería una locura. Cecina y croquetas de codillo! A nuestro alrededor hay franceses, ingleses, andaluces, catalanes. Habiamos dado una vuelta por el pueblo…La Colegiata de Santa María, pero no es dia de visita (lunes), así que nos vamos a comer por las calles desiertas, achicharradas por el sol. Continuamos el viaje y paramos en un bar que venden un queso magnífico ,a tomar un refresco y a discutir las respectivas maneras de conducir, (glup). Continuamos hasta Madrid, pero hemos hecho algunas fotos que compartimos. Paisajes, urbanas, personas.
Gregory Colbert
En abril de 1992 decidió desaparecer: renunció a su actividad cinematográfica y artística y en lo sucesivo se dedicó por entero, en el más absoluto silencio, a filmar y fotografiar la interacción entre el hombre y los animales (elefantes, cachalotes, manatíes, águilas, halcones, ibis, etc.) en el curso de 27 expediciones en India, Ceilán, Tailandia, Egipto, Birmania, Dominica, Tonga y Azores.
Ha sido el escogido para representar la primera muestra BIAnimale en Venecia con la exposición “Ashes and Snow” (Nieve y cenizas). Se trata de una exposición que junta naturaleza y arte que se organizará cada dos años por la BIAnimale Fundation ubicada en Suiza. La propia estructura de los 14.000 metros de exposición está realizada en gran parte con materiales reutilizados y reciclados.
Las fotografías de Colbert introducen al hombre en un mundo casi irreal de perfecta sintonía entre el humano con los animales con imágenes que transmiten serenidad y silencio intentando que el espectador oiga y vea el mundo de otra manera.
Gregory Colbert en sus obras mustra lo absurdo de una civilización asentada en las tecnologías, que ha olvidado frecuentemente ese nexo sagrado entre hombre y naturaleza; un nexo que refulge en imágenes cargadas de lirismo que son un majestuoso alegato contra la degradación medioambiental.
Según el artista, “al eliminar la diversidad de la naturaleza estamos convirtiendo una orquesta en un tambor y empobreciendo nuestra propia especie para el resto de los tiempos”.






















